La francesa Iga Vandenhove llegó a Bolivia para registrar Los sonidos del Madidi

Entre julio y agosto, la artista audiovisual estuvo en diferentes locaciones y se dedicó a grabar los sonidos del parque nacional. Este trabajo tiene finalidades artísticas y educativas.

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Erick Ortega / La Paz

Iga Vandenhove tiene 32 años y un muy buen sentido del oído. La francesa se quedó a vivir casi un mes y una semana en el Parque Nacional Madidi únicamente para escuchar y registrar los sonidos del lugar. La artista multimedia, directora de documentales y diseñadora gráfica quiere hacer conocer en distintos escenarios  la maravilla que se escucha en esta reserva natural.

“El Madidi es el área más biodiversa del mundo y por eso me interesa mucho. Yo ya conocía al guardaparque Marcos Uzquiano y le escribí para ver si era posible que me perimitieran acompañar a los guardaparques en sus patrullajes, le dije que yo estaría grabando todo en sonido. La idea es que en el futuro les sirva ese material como un archivo sonoro”, comenta la parisina.

Además, con este trabajo ella planea crear una obra artística a la cual ya ha bautizado como Las voces del Madidi.

Para ella y los amantes de la naturaleza, el Madidi es todo un paraíso. El sitio es una de las 22 áreas protegidas de Bolivia. Se encuentra ubicado en el norte de La Paz y es uno de los últimos reservorios  intactos del planeta. En 1,9 millones de hectáreas, alberga a más especies que toda la Amazonia: al 10% de las aves del mundo, a 6,8% de mariposas, al 4% de mamíferos y al 3% de las plantas del planeta. Además allí se encuentran especies que no existen en otras partes del mundo y otras que están amenazadas.

Vandenhove llegó a Bolivia una década atrás, anduvo por distintos lugares y quedó enamorada del potencial natural en el parque nacional. “Lo que más me interesó es que en las leyes de  Bolivia se considera una entidad viviente a la naturaleza”.

Luego de conversar con Uzquiano se consiguió el permiso del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) e Iga se puso manos a la obra.

Entre julio y agosto de este año estuvo en Apolo, Santa Cruz del Valle Ameno, Ichuramada;  navegó por el río Tuichi, llegó a Rurrenabaque y siguió por el río Bala, el Parabal e Ixiamas. Grababa en diferentes turnos, a veces de madrugada y en ocasiones de noche. Aprendió, por ejemplo, que las aves comienzan a emitir sonidos aproximadamente a las seis de la mañana.

Durante el día, en ciertas ocasiones, se sentía espiada por algún mono araña. “‘El monte te come’, dice la gente que allí vive y yo sentí eso. Estás siempre con el calor encima, los bichos no te dejan y a veces quedas en un estado meditativo”.

Estuvo en canoas y anduvo por medio de árboles gigantes. Captó todo lo que pudo, desde el viento hasta el golpeteo de las olas de los ríos. Y, claro, el sonido que emiten las especies del parque nacional.

Recuerda, con risas de por medio, que una noche caminaba acompañada de un guardaparque mientras escuchaba aves y búhos. “De repente oímos sonidos muy fuertes, como si un animal estuviera escapando y nos asustamos mucho”, en aquella ocasión, además del sonido ambiente, la francesa grabó el susto de las personas.

Es una parte de las anécdotas que vivió, cuando registraba todo el trabajo que acabará en un archivo y una obra de arte.

Para el registro sonoro se pretende armar grabaciones breves y didácticas que sirvan para conocer las características del animal que emite tal o cual sonido.

En el caso de Las voces del Madidi se trata de obras con una duración que oscila entre 20 y 30 minutos. En estas piezas se prevé, por ejemplo, apreciar con el oído cómo las aves se comunican con cantos, además de conocer los ruidos de la selva, todo  con tecnología de punta en el mundo del sonido. El objetivo es conocer de forma nítida las dinámicas sonoras que conviven en el Madidi.

Este trabajo ya genera expectativa. El guardaparque Uzquiano escribió en su cuenta de Facebook: “Así avanzamos con las grabaciones sonoras... pronto escucharemos las voces de la naturaleza y el mensaje de la Madre Tierra. Gracias Iga Vandenhove por elegir el Madidi”, la frase está acompañada por una imagen de la francesa en Apolo.

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Se trata de una nueva forma de apreciar la riqueza del país. Iga tiene una mirada amable de la naturaleza, a la cual ve como un conjunto de seres vivientes, por encima de un recurso económico.

Esta labor va de la mano con las temáticas que suele abordar. Se desenvuelve con más soltura tratando temas de medioambiente y reivindicaciones sociales y culturales. Sus trabajos  han sido expuestos en festivales de su país.

La artista ya cuenta con el material necesario para el registro de sonidos y también tiene en mente cómo elaborará su ambicioso proyecto  Las voces del Madidi.

Actualmente alista maletas para volver a su país y empezar a editar los sonidos recolectados en el parque nacional.

En Francia se encargará de dar vida a la obra, aunque ya compartió con Página Siete algunos fragmentos de su experiencia en el reservorio natural (los mismos que se pueden escuchar en el portal digital de este periódico).

No le gusta hablar de tiempos para acabar sus obras, pero estima que tardará aproximadamente dos meses en finalizar Las voces del Madidi.

La parisina por un momento adopta la nacionalidad boliviana y afirma: “Necesitamos proyectos para concientizar más a las personas sobre lo que tienen, sobre su entorno. Hay muchas maneras de hacerlo y yo lo hago mediante el arte y lo sonoro”.

Añade que al escuchar algunos de sus audios es posible viajar hacia aquel mágico lugar que está en el norte de La Paz... allí donde la naturaleza se expresa de forma libre y pocos la escuchamos.

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Madidi es un reservorio mundial

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi  fue creado el 21 de septiembre de 1995 mediante el Decreto Supremo 24123. Se encuentra ubicado en el norte del departamento de La Paz y la “puerta de ingreso” está en Rurrenabaque (Beni).

Es uno de los reservorios más importantes del planeta. Uno de sus principales atractivos es  la diversidad de ecosistemas que posee y la biodiversidad con la que cuenta . En su horizonte están montañas, bosques húmedos y tierras bajas, entre otros suelos.

El sitio no deja de sorprender. La expedición Identidad Madidi registró 1.694 especies nuevas,  lo que permitió elevar de 7.497 a 9.191 las especies de plantas, mariposas diurnas y vertebrados del área, destacando 212 especies nuevas para Bolivia y 156 potencialmente nuevas para la ciencia.

Esta maravilla natural inspiró la película Jungle y también algunas partes del videojuego Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands.

La obra de la artista estuvo en  festivales de su país

La parisina Iga Vandenhove estudió diseño gráfico y es amante del audiovisual. En 2015 realizó su primer cortometraje Les seigneurs, que trata sobre adolescentes migrantes que esperan ser juzgados. Después  hizo una instalación sonora con la misma temática: migrantes.

Es una apasionada por los sonidos y también realizó podcast para contar diferentes historias. Sus trabajos han sido expuestos varias veces en festivales internacionales. Por sus últimos proyectos ha sido seleccionada en el Festival de radio Longueur d’Ondes. Su obra sonora Les Clameuses (que trata el tema de la migración) ha sido difundida por la prensa francesa.

En su página web indica: “Explora la frontera entre lo real y la ficción, la historia y el relato para cuestionar nuestra manera de relacionarnos al mundo. Experimentar el terreno se convierte en una fuente de interacciones, de relatos posibles a crear con el medioambiente; lo que permite revelar otras maneras de ser en el mundo, otros mundos, otros vivientes, otras existencias”.

Su trabajo tiene relación con  la polisemia sonora y visual para explorar las varias formas de conectarse con el mundo.

Ella sondea el rol que juega la imaginación  con el medioambiente y fruto de este trabajo será la obra que está trabajando: Las voces del Madidi.

Se estima que en un par de meses estará finalizada la edición del material que ella trabajó en la reserva natural.

Actualmente la parisina se encuentra en la ciudad de La Paz, a punto de volver a París.

No es la primera vez que hace trabajos fuera de su país, antes estuvo con proyectos artísticos en Armenia e Irán.